La verdadera libertad empieza en la cárcel


Holanda tiene un problema con el crimen: es tan escaso, que un tercio de las cárceles están vacías. El país –según explican- implementa  programas de reinserción que evitan que los delincuentes reincidan, así las tasas de criminalidad bajan, y las cárceles empiezan a cerrar.

Parece ser que el sueño dorado de bajar la criminalidad existe. La gran lección es que ese proceso arranca en la cárcel, resociabilizando a quienes delinquen para que no reincidan. El trabajo es uno a uno, rompiendo los ciclos de violencia y sumando eslabones hasta que distintas experiencias aisladas se conviertan en un modelo a seguir.

El Arte de Vivir viene intensificando su labor en las cárceles con el transcurso de los años.IMG_9827 En el mes de agosto pudimos llegar con el Programa de Cárceles a 320 internos en la Unidad 42 de Florencio Varela, y a otros 48 en la de Campana.  En lo que va del año el Programa también se inició en la Unidad 45, Melchor Romero, de La Plata; y a estas experiencias en Buenos Aires se suman Corrientes, Misiones, Entre Ríos y Jujuy, entre otras, con actividad sostenida en diversos penales.

Prison Smart es un curso de 5 días basado en técnicas de relajación profunda que ayudan  a remover el stress y disminuir los niveles de violencia. Cuando las capas de stress y trauma en el individuo desaparecen, lo que aflora es el estado feliz de la mente, ese estado en que el ser humano es incapaz de dañar a otro.

Recientemente el Servicio Penitenciario Bonaerense publicó en su sitio web un informe que mencionaba los cursos que se vienen dando en el Penal de Florencio Varela. El informe decía textualmente que se destaca que se han eliminado los conflictos en los pabellones donde se practica el arte de respirar”

IMG_9817En los cuatro puntos cardinales, quienes empiezan a vivenciar las técnicas del Programa comparten los mismos testimonios: “no tenía ganas de vivir y me reencontré con la energía perdida”, cuenta Fernando.  Luis dice que pudo “sentirse libre como un ave en el cielo”, Javier que “meditar fue como un nirvana”.

Este es el principio del fin de la violencia en cada uno de ellos. Si logramos que se sostengan en ese estado y se multipliquen, los eslabones de esta cadena se van sumando y por cada preso que sale y no vuelve, la sociedad entera dio un paso más.

 

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