Fé en los pequeños pasos


Testimonio de Juanjo, voluntario de Las Manos Que Ayudan Temperley relata como fue su experiencia con Gabriel cuando salió del Hospital
“Gabriel, Gabriel, Gabriel. Está siendo mi tema recurrente.
Creo que es porque me atrae hacer buenos negocios, y este es muy redituable. Con un poco salen grandes réditos. Es la fórmula siempre buscada y en pocas ocasiones se hace realidad.

Ayer lo visite y su hartazgo ante el encierro en el hospital había llegado al techo, dos meses y medio internado, en un ambiente con energía baja, entendible. De todos modos no le doy lugar a sus quejas, es lo que te toca, qué vas a hacer?. Y le recuerdo lo bueno, tenes comida, un techo, te cuidan, antinflamatorios, etc.
Pero hoy me llamo para decirme que la varilla que tenían que sacarle del tobillo, y se venía posponiendo, se la sacaban ahora y le daban el alta. Al rato ya estaba listo, todavía con anestesia. Él se quería ir, y ante mi preocupación de falta de movilidad propia él insiste ¨me las voy a arreglar¨; y escucho al médico de fondo que le decía, listo, te tenes que ir, tenemos un paciente esperando la cama.
Habíamos reservado una pensión, con el dinero que muchos amigos donaron, pero hace mes y medio de eso. Quien la reservo no atendía el teléfono. Ni idea ni estaría disponible. Deje todo y me fui a ver si lo encontraba en su kiosco a su amigo Ruben. Lo encontré, tenía la llave de la habitación. Primer paso. OK. Otro amigo, ayudante en el súper chino de enfrente, tenía cosas de él, frazadas y una caja con cositas. Cargue todo en el auto le compre viveres y al hospital.
Ahí todo listo para irse. Pero mi cabeza mil dudas: Se podrá movilizar, entrara todo en el auto, estará la pensión?; como hago para entrar?; Y el certificado?; si no puede moverse o no esta la habitación de qué me disfrazo. Él se quería ir aunque sea a la calle.
Hable con los médicos, le pedí el certificado de incapacidad, me explicaron que todavía no podían, que tenían que ir viendo la evolución de la operación. Viendo cuando tenía que volver, y ahí otro problema, como va a volver a las curaciones, como va a prepararse comida. Y los remedios? Uhhhh, mamita. Con movimientos lentos, pensativo, fui acomodando y llevando todas sus cosas al auto. Llego la hora y con mucho esfuerzo se subió a la silla de ruedas que le conseguimos.
Saludo a todo el mundo como medallista olímpico después de competir, contento.
Lo que le costó subir al auto… y yo pensaba. Adonde lo llevo? Estará la habitación?, mmmm
Puse la dirección en el GPS y llegamos, la pensión esta pegada al ingoal de la cancha tres de Pucara.
Bajé, con dudas. Pido pasar y un chico me dice que, No.
Sale otro chico y era Lucas, el que le había reservado la habitación, por suerte nos conocíamos de vista. Le cuento que traje a Gabriel y… ¨ ahhh por fin, lo estábamos esperando.¨ Otro paso dado.
Me ayudaron a bajar todo, ropa, provisiones varias, olla que le regale, mate, silla de ruedas. Gaby prueba, por primera vez, moverse con las muletas. Y mi mente: Si no puede qué hago?
Le costó pero pudo. Bien, pensé, puede ir hasta el baño.
Descargamos todo y se acomodó. Con cama, una mesita, provisiones, abrigo y los chicos que le dicen si necesitas algo vos grita. Me fui a comprarle los remedios que le recetaron y agua que me pidió. Volví le deje todo junto con un chocolate para alegrar el alma. Pero yo seguía con la sensación de que no alcanzaba. Mi cabeza seguía: Como se va a recuperar? Como va a salir? Como pagamos /paga, la pensión después que se acabe lo que recaude?; Que va a hacer acá? y más.
Él, contento, agradecido.

Lo conté a mi grupo, Manos Temperley (Las Manos que ayudan)  y recibí el reto que necesitaba. Algo así como ¨déjate de jorobar, no seas b…¨ y que está buenísimo todo lo logrado. BUE NI SI MO.

Me emocionaron, necesitaba apoyo para pasar el escollo de mi mente, y lo tuve.  Y el mensaje de Pau que saco lagrimas
¨Juanjo, tu mirada y atención hizo la diferencia. Mirar hacia atrás es bueno para ver cuánto se avanzó o mejoro…¨ Y muchos dando aliento y diciendo que los inspiraba. Loquísimo, yo pesado y desde afuera veían lo grandioso de la situación.
Una y otra ves, observar cómo te enrosca la mente. Sin la respiración y meditación sería imposible darme estos lujos. Porque saber, poder, darte el permiso y el lugar de ayudar es un gran regalo para uno, donde primero, de alguna manera, reconocemos que tenemos mucho para dar. Andando estresados solemos vivir, casi continuamente, dentro de la escasez, aunque tengamos de todo. Creyendo erróneamente que no podemos hacer nada, inventando un mundo oscuro y enorme que nos queda lejos.

Al final, nuevamente un gran negocio. Un poco de esfuerzo, un poco de dinero, un poco de los recursos que tengo la suerte de tener a disposición y una persona está en una habitación, con baño y cocina compartida en lugar de la calle. Una persona tiene una chance de volver a caminar y seguir viviendo sin dolor. Lo que suele taparse, si no consigue todo lo que Gabriel está logrando, con vino, hasta que te mata.

Saludo a la mente grande, al guerrero interior, la batalla es diaria, es hoy.”

Juanjo

Si vos también querés ser voluntario escribí a lasmanosqueayudan@elartedevivir.org 

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