El desafío es que las personas privadas de su libertad no reincidan


Según la Procuración Penitenciaria de la Nación en su informe anual de 2012, entre 1997 y 2011 “se ha duplicado la población carcelaria del país, es decir, se ha incrementado en más de un 100 %”. Esta situación se agrava si se tiene en cuenta la cantidad de presos sin condena: 30.795 personas que están en la cárcel y que como indica nuestra Constitución Nacional, son inocentes hasta que una sentencia judicial los declare culpables.

A su vez, existe una tendencia preocupante en la provincia de Buenos Aires que concentra casi el 50% de la totalidad de presos del país, donde se produce un aumento de casi 1000 personas detenidas por año.

La tasa de reincidencia es un indicador clave para analizar el éxito del tratamiento y la recuperación de los detenidos por parte del sistema penal, que tiene por objetivo la resocialización de quienes pasan por el sistema penitenciario. Sin embargo, un alto porcentaje reincide y vuelve a la cárcel.

Esto se puede observar en el hecho de que el 32 % de los detenidos condenados reincide. Este dato surge de la suma de los reiterantes (11%), más los reincidentes (20%) y los reincidentes múltiples (1%).

El objetivo del programa para cárceles de la fundación El Arte de Vivir es la rehabilitación de la conducta de los internos de manera que al salir de la cárcel puedan tener otro tipo de vida y no volver a los mismos hábitos. Detrás de cada interno que logra rehabilitarse también hay una familia que se beneficia y un conjunto de potenciales situaciones violentas que se evitan cuando la persona está en libertad.

Esto se puede lograr porque las técnicas que los participantes aprenden, los ayudan a estar más serenos, quita los deseos de venganza y lo odios lo que repercute en una mejor convivencia con las otras personas privadas de su libertad y con el personal de las cárceles.

El curso de El Arte de Vivir ayuda a reducir los niveles de violencia en la sociedad ya que colabora con el proceso de rehabilitación de los internos, al proveer herramientas que eliminan las tendencias y conductas violentas y permite que los internos tengan otro tipo de vida que los haga sentir mejor con ellos mismos y con los demás.

 

En el siguiente video Ismael Mastrini -coordinador del programa en cárceles para Latinoamérica- nos explica más sobre este programa.

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