Agradecer en la desdicha


Hoy con el Programa de Cárceles empezamos a despedir el año en la Unidad 48 de San Martín. Las fiestas en los penales son un momento de especial tensión. Muchos presos se sienten abandonados por sus familias; algunos creen que delinquieron en nombre de ellas y sin embargo los dejan a su suerte. Incluso los que tienen el acompañamiento de su entorno, se ven obligados a soportar en los días de fiesta más encierro que el habitual: por la disminución del personal penitenciario son llevados a sus celdas entre las 2 y las 6 de la tarde del 24 y el 31 de Diciembre, y permanecen solos hasta la mañana siguiente. Cenan aislados en su celda y buscan hundirse en el sueño hasta que el momento pase.
Son días de enorme frustración y en consecuencia, días en los que suele aumentar la agresividad en los distintos Pabellones.
Pero hay islas donde algunos detenidos que pudieron poco a poco reconectar con su propia paz, pueden sentarse a una mesa y agradecer. Hoy los internos del Pabellón 7 agradecieron a los voluntarios del Arte de Vivir que sostienen el trabajo en los penales, por acompañarlos a lo largo del año. Agradecieron tener la dicha de encontrar momentos de calma interior en medio de sus tormentas personales, saberse cuidados y contenidos. Agradecieron por la amistad que nos va uniendo a lo largo de las prácticas que llevamos adelante durante todo el año. Agradecieron que haya entrado el yoga y la meditación a sus vidas para mostrarles una dimensión de sí mismos que no conocían. Agradecieron por la existencia del pabellón de El Arte de Vivir que los cobija (sí! increíblemente agradecieron algo que es inherente a su propio encierro!). Algunos agradecieron ser conscientes de sus errores, otros agradecieron que estuviéramos ahí a pesar de sus errores.
Cada uno a su turno dijo GRACIAS y juntos invocamos ese mantra que dice “Que podamos ser protegidos. Que podamos ser nutridos. Que podamos unir nuestra fuerza en beneficio de la humanidad. Que nuestro aprendizaje sea luminoso y lleno de alegría. Que no seamos envenenados por las semillas del odio hacia nadie. Que haya paz para nosotros y paz entre nosotros. Om, shanti, shanti, shanti”.

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